16/05/2016

Contratapa

Historia

No bombardeen Las Termas

Por: Eduardo Carrizo
¿Cómo era esta localidad en el año 1955? Formalmente, como ciudad autónoma, teníamos apenas un año de vida.

Había 15.000 habitantes. Funcionaban algunos hoteles; en la calle San Martín se encontraba la Terminal de Ómnibus; en el edificio donde ahora dicta clases el Colegio Mariano Moreno, funcionaba un Hospital Hidrotermal; y en el lugar donde en la actualidad se encuentra el Registro Civil, había una Estación de Trenes. No existía el dique frontal, la costanera, el autódromo, el centro cultural, ni el polideportivo. La ciudad era un pueblo en crecimiento, que visitaban turistas de la tercera edad.

Lo que sí existía era la plaza Eva Duarte de Perón, y en ese espacio público se encontraba el busto de “Evita”, esposa de Juan Domingo Perón, quien gobernaba el país en ese momento. Sin embargo, el 16 de Septiembre del año 1955, se produce un nuevo golpe de estado en Argentina, que interrumpe la segunda etapa de ese gobierno, y asume el poder una dictadura militar autodenominada “Revolución Libertadora”.

Entre otras medidas, a través de la ley 4161, este gobierno de facto, decide proscribir al Partido Justicialista, y prohíbe que se pronuncien y usen los nombres de sus máximas figuras y símbolos. Como ocurre con la mayoría de las decisiones que toma el gobierno central en Buenos Aires, la medida impactó en Las Termas.

“A fines de octubre de ese año, vecinos radicales, se presentaron en la plaza con un camión, ataron el busto de Eva con una soga y la tiraron” recordó Pablo Cirtoff, periodista y vecino de la ciudad quien en ese momento tenía 18 años. “Un grupo de peronistas - José Dalmasio Loto, Luis Ángel Coronel, Francisco Telmo Romero, Pedro Néstor Romano, entre otros- que sabíamos lo que estaban por hacer, estábamos en un hotel, para evitar que esto ocurra. Pero en ese momento –evocó- comenzó una tormenta, y aprovecharon esa situación para sacar el busto. Si no se largaba la lluvia, nosotros nos íbamos a presentar, e iba ser un desastre, porque algunos estaban armados”.

Días después “peronistas quemaron el camión que se usó para tirar el busto” agregó Pirulín Jiménez. “Cuando lo tiraron, lo arrastraron por las calles del centro –que eran de tierra- y finalmente lo escondieron en un depósito de la municipalidad” concluyó Cristoff.

 Desde ese momento, para los peronistas comenzó un período conocido como “La Resistencia”, proceso que tuvo el lema “luche y vuelva”. Luego de refugiarse en Paraguay y Panamá, Juan Domingo Perón se exilió en España, precisamente en Madrid, en una quinta conocida como Puerta de Hierro. A principios de la década del 70, Pablo Cristoff, militante peronista de Las Termas, viajó a la madre patria a visitar a su líder, y tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente.

¿Por qué tirar una escultura? ¿Por qué prohibir que se pronuncie el nombre de una persona? Porque lo que buscaban era derrumbar lo que se había construido, tirar por la borda los derechos laborales y civiles que se habían otorgado. Para muchos Argentinos, Eva y Perón, eran las personas que habían escuchado sus plegarías, y habían hecho realidad sus sueños: el de un trabajo, el de una casa, el de vacaciones, el de una máquina de coser, un uniforme, una pelota, una muñeca.

¿Cómo es Argentina 60 años después? ¿Cómo es Las Termas en el año 2015? En la calle San Martín ya no está la terminal de ómnibus, en la intersección de la Ruta 9 y Pablo Lascano, ya no está el Hospital Hidrotermal, en la intersección de las avenidas Juan Bautista Alberdi y Juan Domingo Perón ya no para ningún tren.

Hoy, el único transporte que tenemos, es el trencito que lleva a los turistas por la Costanera, el Dique y el Autódromo. Entre las pocas cosas que sobrevivieron al paso del tiempo, se encuentran esa escultura, que sigue floreciendo del pavimento de una plaza del centro.

La memoria de los seres humanos, elimina los “malos” recuerdos, y conserva los buenos, por esa razón creemos que todo “pasado fue mejor”. Las ciudades recuerdan a las personas que la construyen y no a los que la derrumban. A quiénes recordará esta ciudad en el año 2080. No bombardeen Las Termas.

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