31/01/2020

Deportes

Convocatoria Nacional

“Dios quiera que se le dé a mi niña. Que le den oportunidad de demostrar lo que sabe”

Por: Eduardo Carrizo
Con 17 años, una joven de Las Termas integra la lista de 30 futbolistas preseleccionadas que representarán a Argentina en el sud-americano sub 20.
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Nosotros estamos muy orgullosos

A Milagros siempre le gustó jugar al fútbol. A los 4 años ya jugaba con los chicos del barrio San Martín. A su madre y a su tía, también les gustaba este deporte, así que su familia la apoyaba.

"Ella vivía jugando a la pelota con los changos, y en la escuela de Luis "Víbora" Juárez" -contó María Leguizamón, su madre-. "Nosotros no teníamos problemas porque también
fuimos libres de elegir lo que nos gusta. A ella le gustaba, eligió jugar al fútbol, y no teníamos por qué ponerle trabas. El fútbol es algo sano".

En el 2018, cursando la secundaria en el Colegio Sesquicentenario Nº 6, integró el equipo que compitió en la Intercolegial de Fútbol Femenino organizado por la Subcomisión del Club A. Sector El Alto. La normal ganó ese torneo y el derecho a viajar y jugar un partido amistoso con San Martín de Tucumán.

En ese partido en la vecina provincia, los dirigentes y técnicos santos observaron el talento de Milagros y le pidieron que jugara en esta importante institución del Norte Argentino. Con esfuerzo de sus padres y ayuda de la Municipalidad, "Mily" viajaba para entrenar y competir.

Esta semana, Carlos Borello, entrenador de la selección femenina de fútbol, presentó la lista de 30 futbolistas preseleccionadas para el sud-americano sub 20 y Milagros fue convocada.

"Nos tomó por sorpresa, y a ella también, está como sorprendida, nerviosa " expresó emocionada su madre. Hace poco volvió de visitar a su padre, Armando Jaime, quien trabaja en un camping de Villa Gessel. "Nosotros estamos muy orgullosos. Dios quiera que se le dé a mi niña. Que le den oportunidad de demostrar lo que sabe".

Con 17 años, el próximo martes, Milagros se presentará en el predio que la AFA tiene en Ezeiza, provincia de Buenos Aires.

Al pisar el césped, quizás recuerde su infancia jugando en la vereda y en la cancha de tierra de su barrio, tendrá presente el apoyo y el sacrificio de su familia. "A ninguna persona se le pueden cortar las alas" -termina su madre, viendo a su hija que comienza a volar.

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