12/02/2016

Educación

Turismo e Historia

Vespucio, el pueblo de Salta que surgió con el petróleo y sufrió la privatización

Este verano, Romina Nieva, una joven trabajadora de Las Termas, viajó por el Norte Argentino, y descubrió este lugar: su riqueza natural, histórica, y su presente.
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El Campamento de Vespucio se inauguró en el año 1929

En verano, muchas personas deciden disfrutar de días al aire libre, y visitar diferentes zonas turísticas. El norte argentino es una excelente opción por sus paisajes, clima, y riqueza cultural, que ensalzan su historia ancestral. Los puntos turísticos que ofrecen Salta y Jujuy, no sólo son considerados por los argentinos, sino que año a año el incremento de turistas extranjeros ha sido notorio.

Pero lejos de ser una ciudad o atractivo turístico, me he encontrado como producto del azar con la localidad de Vespucio – Salta. Arribamos al lugar entrado el anochecer, el silencio unísono del lugar era abatido por el aroma dulce y embriagante de las mangiferas, el lugar parecía detenido en el tiempo, rodeado de la vegetación selvática que enmarca el lugar, sus calles teñidas de mangos maduros y paltas, y una brisa que acariciaba historia en su recorrida. Todo ello recobraría sentido histórico más tarde.

 El Campamento de Vespucio se inauguró en el año 1929, 23 años después del primer hallazgo de petróleo en la zona. La explotación del oro negro trajo consigo el inicio de un apogeo económico en el lugar. Hasta ese momento los hombres que llegaban allí para trabajar en las perforaciones petrolíferas vivían en tiendas de campaña montadas por YPF.  Las dos principales empresas que explotaron el petróleo en ese lugar fueron  Standard Oil Co y Yacimientos Petroliferos Fiscales (YPF) Era una época difícil, pero sin embargo el empuje siempre fue creciente. Aparejado a este crecimiento, YPF fue construyendo confortables residencias. La gran empresa otorgaba a su personal viviendas modernas (todas de construcción en seco y madera, con diseño americano) provistas de energía eléctrica, agua, gas, (todos los servicios eran completamente gratuitos) y todas las comodidades que hacían más grato el quehacer cotidiano de la flamante población.

Con el pasar de los años, el pueblo llegó a conformar una pequeña comunidad con innumerables comodidades para los empleados, se construyeron allí instalaciones deportivas y sociales, mercados, proveeduría, hospital, escuela de enfermeras, cine, escuelas y hasta un campus universitario. YPF organizaba festivales los fines de semana como motivo de recreación de los empleados de la petrolífera, en dichos acontecimientos participaban artistas de renombre nacional, músicos, y hasta se organizaron partidos de futbol con los populares clubes, como River, Boca y San Lorenzo. Se construyeron residenciales para los ingenieros, las maestras (llegaron a concurrir aproximadamente mil alumnos a la escuela de Vespucio), enfermeras, y demás profesionales que llegaban al lugar.

Entre las décadas del ’60 y del ’80 fue el esplendor de la empresa, se perforaron alrededor de 240 pozos. En el año 1993, durante la presidencia del Dr. Carlos Saúl Menem, se privatiza YPF, y los yacimientos son vendidos a multinacionales. El desarraigo de la empresa trajo el ocaso económico y social de lo que había sido el reluciente Vespucio, más de 5000 hombres con sus respectivas familias quedaron sin fuentes de ingresos. Yacimientos Petrolíferos Fiscales era la principal actividad económica del lugar. De las casi 15.000 personas que vivieron en el lugar hoy en día sólo se contabilizan aproximadamente 1500, la mayoría de ellos jubilados de YPF y quienes aún están en actividad trabajan en el municipio de Vespucio, aunque la mayor parte de los jóvenes opta por emigrar del lugar, en busca de mejores oportunidades laborales.

En la actualidad se continúan con las perforaciones petroleas, los yacimientos fueron comprados por Refinor y Halliburton (de propiedad de ex presidente norteamericano Bush) En Vespucio ha quedado la historia, la nostalgia de quienes vivieron su apogeo, paisajes verdes, un lugar con mucha paz, para quienes busquen desconectarse del aceleramiento cotidiano, no es explotado como zona turística, pero no por ello deja de ser un lugar encantador para quienes lo visitan.

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