20/03/2018

Interior

Transporte Rural

El Colectivo de “Micky” Córdoba

Por: Eduardo Carrizo
Comenzó a funcionar a principios de la década de 1980. El transporte hacía “el camino de la costa” desde Chauchillas. Con su trabajo, ayudó a abrir el camino de Lescano a Las Termas. “Perdí la empresa en el año 2000 porque agarré el vicio del juego” recordó su propietario.

Oriundo de Yutu Yacu, localidad ubicada a 15 kilómetros de Las Termas, Carlos Miguel Córdoba se radicó en la ciudad termal cuando tenía 15 años. “Cuando llegué, comencé a trabajar limpiando vidrios en una estación de servicio” recordó.  “Mi tío era parte de La Cooperativa La Unión y le dejaron dos colectivos Mercedes, el 312 y el 911 que le decíamos narizudos para que trabajara la Ruta Vieja”.

“Como quedó solo –siguió- me dijo: “necesito alguien que me ayude, y comencé a trabajar con el de guarda. Con el tiempo, aprendí a manejar, y como la empresa crecía me dio un colectivo para que vaya a ver cómo estaba el camino de la costa. Yo no conocía nada, así que hice Chauchillas, El Sauzal, Miranda, Aragones, Los Ovejeros pero de Lescano ya no podía avanzar porque el camino estaba feo, era un abandono total”.

“Como era algo que la gente necesitaba –explicó- los vecinos comenzaron a juntar firmas y le pidieron a Vialidad de la Provincia, que tenía máquinas detrás del Hospital Viejo, que mejorara el camino. Cuando lo hicieron, comencé a hacer el recorrido completo de Chauchillas a Las Termas”.

“Antes –describió- las familias de esas localidades caminaban hasta la ruta vieja, hacían un sacrificio grandísimo. En ese tiempo cobramos $1.50 el boleto, y mucha gente nos encargaba cosas porque había muchas necesidades. Yo llevaba de todo: remedios, alimentos no perecederos, baterías, porque algunos no tenían luz, ropa, todo”.

“Con el tiempo –detalló- con varios compañeros compramos la cooperativa, y teníamos 10 colectivos que hacían distintos caminos de la provincia, después hacóa el camino de la costa en una combi; pero yo tenía el problema del vicio del juego: jugaba al póker, al casino, y fui perdiendo todo. Es una enfermedad, estuve internado, es como salir del alcohol, de las drogas. Perdí todo, lo único que me quedó fue mi familia y con la ayuda de Dios, pudo recuperarme”.

“Recuerdo esos años –reflexionó- ese colectivo, y ese camino, con mucho cariño, conocí  gente, lugares, y traté de aportar mi granito de arena”.  

En la actualidad,”Micky” tiene 61 años y trabaja en una carpintería-taller en barrio Adela. Junto a un amigo hacen artesanías. Concurre a una iglesia evangélica, y canta canciones cristinas. Predicando el evangelio, algunas veces visita esas localidades que recorrió en su colectivo.

Recuerdos

Recientemente, vecinos de esa zona publicaron en el Faceboock la foto que grafica esta nota y realizaron los siguientes comentarios: “Inolvidable esos tiempos. Era el colectivo de Micky o andar en zorra”. “Como Micky no hay ni habrá. Yo le encargué un remedio para mi hija y tuvo el gran gesto de comprarlo y de dejármelo a un costado del camino con el vuelto y todo”. “Cuando iba de paseo a la casa de mis abuelos en el Puesto El Sauzal, nos llevaba desde Termas, llegábamos con las pestañas blancas“.


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