11/03/2020

Política

Problemática social

“No somos un barrio perdido”: adicciones, hurtos y un pedido de ayuda

Por: Eduardo Carrizo
Lejos de una mirada represiva o condenatoria, Ruiz solicita: "Tienen que ayudar a los chicos. Un día alguien los va a encontrar adentro de una casa y les van a hacer cualquier cosa".
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"Somos vecinos que queremos que el barrio crezca"

Esta semana, robaron nuevamente en el Salón Comunitario de Barrio España. Como en otras oportunidades, Mónica Ruiz, la encargada del establecimiento, habló con los vecinos y pudieron identificar a los menores de edad que hurtaron las cosas. Con la colaboración de sus padres, recuperaron algunos de los elementos que sustrajeron.

Pero en diálogo con "La Mañana de Radio Ciudad", FM 92.5, Mónica reflexionó: "Yo les pregunto a esos chicos "por qué nos roban" y ellos agachan la cabeza y lloran y nos piden que no los entreguemos a la policía. Las madres nos dicen que tienen adicciones, pero que no los pueden internar porque les cobran 12 mil pesos: "de dónde vamos a sacar, apenas tenemos para vivir el día día" me dicen".

Los menores tienen entre 13, 14, 15 años y, algunas veces, los más grandes, mandan a los chicos a cometer los hurtos. Lejos de una mirada represiva o condenatoria, Ruiz solicita: "Tienen que ayudar a los chicos. Un día alguien los va a encontrar adentro de una casa y les van a hacer cualquier cosa".

En la zona, no hay una garita de seguridad, la iluminación llega hasta la intersección de la calle Juan Manuel de Rosas y el 4º Pasaje, y en muchos aspectos, desde hace mucho tiempo, el barrio parece olvidado.

"No somos un barrio perdido –sentenció-. Muchas veces no tenemos la ayuda que tendríamos que tener. Tendrían que poner un policía en la esquina porque se juntan en la plaza, que se volvió una boca de lobo. Nos prometieron que iban a hacer las rejas para las ventanas, pero hasta el momento no tenemos nada. Un vecino se ofreció para hacer el trabajo, el municipio solamente nos tendría que dar los materiales".

En el lugar, se realizan reuniones sociales, religiosas, se dictan talleres artísticos, culturales, y clases de catecismo. "Cuando denunciamos y perseguimos a los más grandes que nos roban, ellos me amenazaron pero no les tengo miedo. Yo no estoy sola, somos vecinos que queremos que el barrio crezca. Si conseguimos hacer las rejas, vamos a largar un bingo para comprar de nuevo las cosas y poner los baños en condiciones, los niños merecen tener un lugar mejor".

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