14/04/2016

Política

DDHH

El "Pozo de Vargas" contado en un documental

A 40 años del último del último golpe militar, se estrenó un documental producido por la UNT, que aborda la investigación arqueológica-forense de la inhumación clandestina "Pozo de Vargas". VOCES conversó con Estefania Cajeao, que integró el equipo realizador.

¿Cómo surgió la idea? ¿Qué les llamó la atención de esta temática?

La idea fue propuesta por la UNT. Fue la universidad la que convocó a Guillermo del Pino para dirigir un documental sobre el Pozo de Vargas, con el objetivo de que pudiera estrenarse el 24 de marzo de este año, en conmemoración de los 40 años del último golpe militar, y como aporte de la universidad a la difusión de uno de los ejes centrales en torno a esta investigación: la necesidad de que los familiares de desaparecidos que aún no aportaron su muestra de sangre para identificar a las personas encontradas en el Pozo, lo hagan lo antes posible.

Guille se encargó de convocar al resto del equipo e inmediatamente comenzamos a trabajar. El documental en sí, fue realizado con bastante rapidez para el tiempo que normalmente este tipo de trabajos suele llevar: comenzamos el rodaje el 8 de febrero, y lo entregamos finalizado el 23 de marzo.


¿Cuál es tu lugar en este trabajo?

Formalmente, el de asistente de producción y montajista. En la práctica, trabajamos en equipo entre el director Guillermo del Pino, el asistente de dirección Bernabé Gallac y el director de fotografía Duilio Gatti, con quienes abordamos especialmente el montaje o edición de forma conjunta.

El resto del equipo se conformó por Agustina Heredia en producción, Virginia Agüero en dirección y post producción de sonido, Alexis Ponce en cámara y Sebastián Suárez en post producción de imagen.

Saliendo un poco de los aspectos técnicos y formales, todos de alguna manera aportamos a la construcción del relato en la instancia del rodaje, que es cuando se realizan las entrevistas y donde las preguntas brotan de la sensibilidad de todos. Superada esa tapa y ya en la instancia de edición, que es cuando se decide el contenido final del documental, hubo bastante sintonía entre los cuatro, y un claro consenso acerca de donde pondríamos el foco: los arqueólogos, peritos, que a su vez al hablar, le darían el lugar protagónico que merecen en todo relato acerca de la memoria a los desaparecidos y sus familiares.


¿Quiénes participaron en el documental?

Como entrevistados, participaron los miembros del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). Que son los protagonistas, a nuestro criterio (con nuestro me refiero al equipo realizador del documental) de esta parte de la historia que buscamos cubrir y que tiene que ver concretamente con la investigación científica sobre este centro de inhumación clandestina utilizado por los militares durante la última dictadura militar. También participó el representante del Equipo Argentino de Arqueología Forense (EAAF) en Tucumán, una representante de la organización FADETUC (Familiares de desaparecidos de Tucumán), y el Juez de la causa "Pozo de Vargas", Fernando Poviña.

 

¿Cómo fue el proceso de trabajo?

En diciembre de 2015 nos acercamos por primera vez, a charlar con los arqueólogos del CAMIT, en primera instancia, y luego para filmar el acto de señalización del Pozo como "Sitio de Memoria". La UNT se encargó de gestionar las autorizaciones judiciales que necesitábamos no sólo para entrevistar a los peritos en el laboratorio forense de campo, sino y sobre todo, para filmar.

Luego retomamos el trabajo para dar comienzo al rodaje en febrero de 2016. Entre diciembre y febrero, nos dedicamos a investigar todo lo posible acerca del Pozo, y a definir cómo encararíamos cada entrevista.

El rodaje duró casi 10 días, una vez finalizado, nos dedicamos a procesar el material, a estudiarlo y a editar. Finalmente llegamos a la fecha que nos habían pedido.

 

¿Qué aporte crees que hace este trabajo a la actualidad de los DDHH?

Creo que hay tres aportes básicos: la información acerca del Pozo de Vargas, concretamente. Su historia, sus características, y el porqué de sus particularidades como centro de inhumación clandestina. Todos datos que fueron aportados por el CAMIT, ya que el colectivo no se limita a la excavación e identificación de los restos, sino que realiza un trabajo de investigación antropológica mucho más compleja, reconstruyendo historias en cada identificación. El CAMIT lleva 15 años investigando el pozo, con 59 identificaciones hasta hoy, de un total previsto de 150 personas posiblemente arrojadas ahí.

En segundo lugar, me parece un aporte importante poder escuchar estos relatos de primera mano, es decir, contado por quienes conviven diariamente con y en el Pozo en sus distintas facetas: en las excavaciones, en el laboratorio y en su relación con los familiares.

Y por último, como material de difusión, tanto como herramienta educativa y de debate, como para concientizar acerca de la necesidad de aportar la muestra de sangre. De los relatos que conocemos de familiares que pudieron recuperar los restos de su desaparecido, prácticamente para todos, esa recuperación significó no sólo un alivio, sino otro paso hacia la justicia total que se espera, y que no se limita sólo a la condena de los responsables del genocidio (militares y civiles) sino a la recuperación de la verdad. En ese sentido, el Pozo de Vargas es una de las tantas pruebas irrefutables de esa verdad.

 

¿Tuvieron algunas dificultades?

La verdad que la única dificultad, fue decidir qué dejar afuera del material final. 26 minutos es muy poco para algo tan complejo, y tan sentido. Tuvimos y tenemos muchísimo respeto no sólo por los familiares de los detenidos desaparecidos de Tucumán, sino por las historias de esos desaparecidos. Y en este tipo de abordajes, como pasa en el periodismo también, es muy difícil seleccionar la información sin cometer reduccionismos. Pero eso pasa siempre, y es un desafío en cualquier formato y ante cualquier historia. Lo que pasaba con esta en particular, es que el plus era enorme: es la historia de lo que aun hoy parece no cerrarse, de ese tema del que aun tanta gente se atreve a dudar, y que no tiene que ver con el pasado exclusivamente. Los que trabajamos en el documental no existíamos durante la dictadura, y sin embargo estar en el Pozo nos movilizó y nos ayudó a pensar nuestra actualidad. Que nos haya tocado hacerlo justo en este contexto de recrudecimiento de esa concepción de la política que se niega a sí misma, fue una ironía importante, que nos generó más de una charla y bastantes momentos de reflexión entre todos. Esa creo que es una especie de victoria frente a quizás uno de los principales objetivos del terrorismo de estado: el silencio.

 

--

 

El Documental "Pozo de Vargas: el fondo de la memoria" fue producido por la Universidad Nacional de Tucumán.

El trailer del documental está disponible en internet, y el documental completo fue estrenado el 24 de marzo por Canal 10. Pero aún se desconoce cuándo comenzará a circular libremente. La UNT tiene la intención de difundirlo por los canales de aire de todo el NOA.

Recomienda esta nota: