20/09/2018

Religiones

Fe y acción

Ayudado por su familia y las hermanas dominicas, pudo recibirse de Instrumentador Quirúrgico

Por: Eduardo Carrizo
En el año 2000, Argentina atravesaba una de sus tantas crisis económicas. En Río Hondo, Sebastián Ledesma terminaba su etapa secundaria, pero sus padres no podían enviarlo a otro lugar, para que siguiera sus estudios.

En la jornada de ayer, se conmemoró el día mundial del Instrumentador Quirúrgico y Radio Ciudad FM 92.5 dialogó con Martín S. Ledesma, un joven de Las Termas que estudió esta carrera y que en la actualidad trabaja en el Hospital Zonal. Al ser consultado sobre por qué eligió esta profesión, Sebastián contó la siguiente historia.

Terminó la secundaria en el año 2000. En ese momento, el país atravesaba una situación económica difícil, y sus padres no podían enviarlo a estudiar a otro lugar. "A mí me gustaba el arte, pero no tenía muchas opciones" recordó.

Por aquellos años, las hermanas dominicas trabajaban en la Capilla Nuestra Señora de la Salette del barrio Villa Balnearia y, como el integraba esta comunidad, descubrieron su problemática. "Ellas hacían un trabajo pastoral misionero, ayudaban a chicos de bajos recursos, y me ofrecieron una beca para que estudiara esta carrera en el Instituto San Martín de Porres" contó.

Sebastián aceptó. Al principio, sus padres lo ayudaban para que pudiera viajar a Santiago diariamente, pero con el tiempo las hermanas le consiguieron un alojamiento en la capital provincial. En 3 años, terminó la carrera. Lamentablemente, pocos meses después de que se recibiera, su madre perdió la vida. “Mi papá quedó triste, así que tenía que ayudar a mi hermana, y empecé a trabajar en la gastronomía” evocó.

Se desempeñó en esta actividad, hasta que a fines del 2004, ingresó a trabajar en el Hospital Zonal. “Comencé con un contrato de locación, y después ya quedé en planta permanente” detalló. Reflexionando sobre la capilla a la que asistía y el trabajo que tiene en la actualidad, señaló: “La cruz que simboliza a La Salette tiene a los costados una tenaza y un martillo, herramientas de trabajo".

Cabe destacar que una de las características que distingue a las hermanas dominicas es que sus integrantes no se visten con "hábitos", sino con ropa "normal": común y corriente.

Recordando el trabajo que realizaron en Río Hondo, Emilio Eduardo Sosa, integrante de la capilla bagrera, resumió: "ellas estuvieron 10 años promoviendo el trabajo en Derechos Humanos. Dejaron una gran huella: la fe no es solamente oración, sino acción".

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