20/06/2019

Religiones

Reflexión

Al final del camino

Por: Eduardo Carrizo
Una mirada distinta –existencial, poética- sobre cementerio de Las Termas.

Cada tanto voy al cementerio con mi viejo. Yo no creo que mi abuelo este ahí; "el tucumano" está en el patio de mi casa, en el kiosko, en San Pedro, pero me gusta compartir esos momentos-ritos con él -y ahora con mi hija y mi hermanito-.

Veo vecinos que llegan con flores, encienden velas, cargan un vaso con agua o dejan un cigarrillo encendido. Las desigualdades sociales también se observan ahí: hay monumentos bien edificados y otros más humildes, sencillos. Pero aun los que están mejor elaborados y más cuidados sufren el deterioro del paso del tiempo.

Supongo que los que van, van como una manera de decir "gracias", "te recuerdo", "te extraño", "te quiero" con la esperanza de que esos seres los escuchen o los observen en algún lugar del cielo. Otros ya no creen que haya algo más allá de este techo.

Como muchos cementerios, el de Las Termas tiene pasillos que parecen laberintos. Mientras los veo, pienso que todos los laberintos tienen una entrada, y una salida. Sólo que del lugar en el que estamos -enredados a mitad de camino- no se la ve.


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