26/07/2016

Religiones

Trabajo Social

Jóvenes de Corrientes visitan casas de Las Termas

Tocan puertas para hablar sobre salud, educación, y fe, pero algunas familias les cuentan sus problemas, sus necesidades y sus preocupaciones. “La ciudad es muy linda y la gente es muy amable” resaltaron.
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En cada casa que visitan, las jóvenes descubren un mundo

En el Siglo XII, surgió en Europa un grupo de cristianos conocidos como “Los Valdenses”. Eran laicos católicos que reivindicaban el derecho a predicar el Evangelio sin ser sacerdotes. Por eso fueron excomulgados en 1184 por el papa Lucio III. A partir de entonces, sufrieron un tiempo de persecución, robos, torturas, juicios, ejecuciones y masacres. Para escapar de un exterminio total se refugiaron en una zona montañosa de los Alpes, en el norte de Italia, conocida hasta hoy como "valles valdenses".

Para poder predicar el evangelio de forma itinerante sin ser descubiertos, llevaban escondidos en sus cuellos tarjetas que contenían versículos bíblicos, los cuales entregaban a las personas interesadas. Eran “los vendedores ambulantes” de la Edad Media que visitaban casa por casa para hablar de la Biblia.

En un hecho histórico, el año pasado, el Papa Francisco, visitó una Iglesia Valdense, y en nombre de la Iglesia Católica, le pidió perdón a esta comunidad cristiana por las persecuciones y condenas "inhumanas" que sufrió en el pasado.

Todos los años, durante las vacaciones de invierno, jóvenes que estudian en la Universidad Adventista del Plata, Entre Ríos, visitan Las Termas con el objetivo de vender libros sobre educación alimentaria. Es decir, qué frutas y verduras nos ayudan a prevenir o tratar enfermedades físicas, emocionales o psicológicas. El dinero que los jóvenes obtienen con este trabajo, lo invierten en sus estudios. En la comunidad adventista, a este tarea se la denomina “colportar”, y a los vendedores “colportores, palabra que deriva de un vocablo francés que traducido sería “llevar en el cuello”.

Este año, las correntinas Rocío Spagna y Marta Estigarribia forman parte del grupo que visitó Las Termas. Esta mañana, en diálogo con Voces, hablaron sobre su experiencia en nuestra localidad.

“La ciudad es muy linda y la gente muy amable” describió Marta, trabajadora de 41 años que realiza esta tarea para poder pagarse la carrera de Secretariado Universitario. “Muchas personas nos invitar a tomar el café, mate, a almorzar, son muy cálidos” agregó Rocío, joven de 18 años que estudia Odontología.

En cada casa que visitan, las jóvenes descubren un mundo. “A mí me tocó conocer a por lo menos 10 personas que sufren adicciones o que tienen hijos con esta problemática” contó Rocío. “En una oportunidad visité a una señora que me contó que su hija tenía problemas con las drogas. Yo le dije que donde estudiaba había un Sanatorio para tratar las adicciones. Al final hicimos una oración y le dije que dejara el problema en manos de Dios. Al otro día volví, y me dijo que después de un año su hija la había llamado por teléfono. Así que ahora vamos a ir juntos a Entre Ríos para que su hija pueda tratar sus adicciones”.

“En otra visita –siguió- conocí a un joven que había perdido a su madre hace poco. Estaba deprimido y me hizo ver que en su auto tenía una soga. Lo visité varias veces, leímos la biblia, y ahora me dice que está mejor”.  

Lamentablemente, no todas las personas los atienden con amabilidad o calidez: “A los pocos días de haber llegado, visité una casa y salió una señora. Me presenté y le dije que venía a hablarse sobre educación y salud alimentaria. Pero me dijo que me fuera. Entonces me fui, pero me volvió a llamar. “Me parece que no me entendiste” me dijo. “quiero que ustedes se vayan de Las Termas”. Yo la miré sorprendida. “Bueno señora” le dije y me volví a ir. “y me dijo yo sé para qué vienen ustedes y quién los manda” me dijo y me lanzó un perro. Yo le pedí a Dios que me protegiera, y el perro solamente me ladró. Pero la pasé feo, y cuando volví a la casa me quería ir de Las Termas”.

Mientras que Marta, agregó: “Yo visitaba a una ancianita que vivía sola en una pensión. La cuidaba, leíamos la biblia, pero el dueño de esa pensión que me dijo que me fuera, que no volviera, porque yo no dejaba que le robaran”.  

Más allá de esas experiencias, destacan: “Las Termas es una ciudad muy linda, la gente es cálida y amable. A mí me tocó trabajar por el centro y los empleados pasan muchas cosas así que están estresados y no se alimentan bien, así que hablamos mucho con ellos para que no coman comida chatarra y se alimenten más con verduras y frutas” contó Mirta. “En el centro hay mucho ruido, y animales abandonados por eso prefiero trabajar en otras zonas” agregó Rocío.

Diariamente, las jóvenes recorren las calles, los barrios, golpean las puertas, hablan con las familias, les recomiendan que coman verduras y frutas para prevenir y tratar enfermedades, y les aconsejan a vivir la vida con fe.

Iglesia Adventista del 7º Día

Básicamente, la Iglesia Adventista del 7º Día, es una religión protestante. Al igual que otras Iglesia Evangélicas, únicamente considera como entes divinos a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo. A diferencias de estas, considera que el Sábado es el día de reposo –no trabajan, o estudian durante esta jornada- y dedican esa fecha a estar en contacto con Dios o con el prójimo.     

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