16/08/2017

Religiones

Historia de vida

Por sus creencias, joven de Las Termas no trabaja los sábados

Por: Eduardo Carrizo
“Siempre que trabajé, guardé los sábados como dice la Biblia. En dos trabajos tuve problemas porque los patrones querían que trabajara los sábados, pero yo les dije que no podía por mis creencias y ocuparon a otras chicas" contó.
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"A ella le gusta jugar al hockey, pero si tenemos que competir un sábado, no juega porque respeta sus creencias" contó una de sus amigas

Fabiana Escalada es una joven de 22 años del Barrio Herrera El Alto que esta temporada trabajó como mucama en un complejo de cabañas. Hija de una familia trabajadora, por sus creencias, no trabaja los sábados. Esta decisión le generó inconvenientes, pero ella defiende su fe.  

A los 11 años, comenzó a ir con sus padres a la Iglesia Adventista del 7° Día de Las Termas. "Nunca fui una chica de salir a bailar mucho, o tomar, y a los 16 comencé a trabajar como niñera. Siempre que trabajé, guardé los sábados como dice la Biblia” relató. “En dos trabajos tuve problemas porque los patrones querían que trabajara los sábados, pero yo les dije que no podía por mis creencias y ocuparon a otras chicas”. 

Durante esas jornadas, a la mañana y a la tarde, Fabiana va a la Iglesia, lee la biblia, canta, y comparte con sus compañeros. Algunos sábados visitaran el Hospital Zonal y otros lugares regalando libros religiosos.

“A ella le gusta jugar al hockey, pero si tenemos que competir un sábado, no juega porque respeta sus creencias. Y eso que el hockey es algo que la apasiona” contó Melisa Galván, una de sus compañeras. Mientras que Silvina Zurita, otra de sus amigas, aportó: “Es una excelente persona, muy buena gente y sobre todo con un corazón enorme”. 

Citando uno de los mandamientos y otros versículos de la Biblia, los integrantes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y otros grupos cristianos consideran que el sábado es el séptimo día y jornada de descanso creada por Dios para la humanidad. Esta jornada comienza el viernes cuando se pone el sol y termina el sábado al atardecer. Durante este período, no realizan actividades laborales, educativas, o “seculares” que no sean urgentes.

Antes de la puesta de sol del viernes (cf. Neh. 13:13-22); la casa debe estar limpia y arreglada; las ropas, lavadas y planchadas; los alimentos, debidamente preparados. El sábado es un día de comunión especial con Dios, y debe ser iniciado y terminado con cultos de puesta de sol breves y atractivos, con la participación de los miembros de la familia. En estas ocasiones, es oportuno cantar algunos himnos; leer un pasaje bíblico, seguido por comentarios pertinentes; y expresar gratitud a Dios en oración.

Cabe recordar que "el derecho a la libertad de conciencia y de cultos implica no sólo la protección de sus manifestaciones privadas, sino la de su ejercicio público y divulgación. Tal garantía incluye la protección de guardar un día de descanso para la adoración de Dios cuando esto constituya un elemento fundamental de la religión que se profesa y la creencia de la persona es seria y no acomodaticia. En estos términos, este derecho no puede ser desconocido por el patrón imponiendo horarios de trabajo el día de adoración, cuando existen medios alternativos a su alcance".

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