21/03/2018

Sociales

Historia

Como marino viajó 3 veces a Europa, 2 a Centro América y apoyó todos los ataques contra Perón

Por: Eduardo Carrizo
Oriundo de Rosario, desde principios del 2000 vive en Las Termas con su familia. En los años 1952 y 53 participó en el Cruce del Círculo Polar Antártico, donde sufrió “el mal del hielo”.
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Roberto Sotelo

Existen elecciones que van formando el destino de una persona; experiencias que quedan en la memoria para siempre; y amores y odios que duran toda la vida.

Roberto Sotelo nació el 3 de abril de 1930 en Rosario, Santa Fe. Cursó algunos años del nivel primario y, a  muy temprana edad, comenzó a realizar tareas laborales para ayudar a sus padres y a sus 7 hermanos. “En esa época solamente los ricos hacían la secundaria” recordó sonriendo.

A los 8 años cultivaba, cuidaba, cortaba y vendía flores con su padre. Realizó otras tareas rurales en Roldán, hasta que a los 17 años ingresó a trabajar en el Savoy Hotel, establecimiento rosarino. “Acomodaba los bolos –palos- en el salón donde estaban los juegos de bowling” apuntó.

Por problemas con su jefe, junto a otros compañeros abandonó este trabajo. “Dejamos y nos fuimos a tomar un café en un bar que tenía “La Capital”. Estábamos sentados leyendo el diario y vemos que invitaban a jóvenes a ingresar a la marina”. 

“Llegué a mi casa y dije: “papá tengo ganas de ingresar a la marina”. Mi padre me firmó la autorización y nos fuimos a Buenos Aires y de ahí a la Isla Martín García. De los 6 que ingresamos, quedamos 2” contó.

Al terminar su capacitación de 6 meses, realizó sus primeros embarques, y recorrió la costa Argentina hasta Ushuaia. “Al principio trabajaba en la cocina de los barcos pelando papas, hasta que un día el capitán del buque en el que iba me pregunta: “¿le gusta pelar papas?”. “No” le dije. “Yo soy marino, vine a navegar”. Mis compañeros pensaron que me iban a mandar al calabozo, pero me pusieron a limpiar la proa; hasta que un teniente de corbeta comenzó a enseñarme a manejar el sextante, el teodolito, y otro compañero el timón. Como se enfermó un guarda marina me pidieron que ocupe su lugar”.

Durante los 8 años en los que fue marino, Roberto realizó 2 viajes a Centro América, 3 a Europa, y participó en dos cruces del Círculo Polar Antártico. Estos viajes le permitieron conocer personas, lugares, y vivir experiencias que no olvida. “Conocí Norte América, el Caribe, Bélgica, Alemania, Holanda e Inglaterra. Todos los países occidentales, capitalistas”.  Como si fuera un pirata, en Londres se hizo un tatuaje de una golondrina en el brazo izquierdo que dice: “1951-Madre”.

En el año 1952 lo ordenaron para su primer cruce del Círculo Polar Antártico. “El primer viaje que hicimos fue para llevar combustible a otros barcos. Y el segundo, en 1953, fue para transportar albañiles que tenían que trabajar en el lugar”. Cada campaña duró 6 meses, y pasaron gran parte del tiempo en la Isla Deception. “En una de esas expediciones me congelé por el frío que hacía y me agarró “el mal del hielo”. Me internaron hasta que me recuperé y hasta el día de hoy me agarran calambres, cuando hace frío, soy nulo” señaló.

“Volvería a enfrentarlo”

Durante los años que Roberto fue Marino -1948-1955- se desarrollaron las dos presidencias de Juan Domingo Perón. A pesar de haber sido elegido por la mayoría del pueblo, y de haber logrado mejoras importantes en la situación de los trabajadores y los sectores populares, había sectores de la oligarquía, la iglesia católica, y la marina, entre otros, que, en distintas oportunidades, complotaron para derrocarlo por considerarlo un tirano, un dictador.

Sotelo fue uno de los marinos que participó en esos ataques. “Apoyé los tres golpes contra Perón” reveló. “En ese tiempo un marino ganaba, por ejemplo, $100 y se tenía que comprar su propia ropa. En cambio, un militar de tierra, ganaba $120 más y le daban el uniforme, todo. Además, mi familia siempre fue radical, y en esos tiempos había jefes de manzana del peronismo que marcaban a las familias que no eran peronistas y nos perseguían. Si entregaban juguetes en el barrio, no les daban a los radicales o a los comunistas, o si había protestas contra Perón nos daban vueltas las casas. A los profesionales solamente les daban trabajo si se hacían peronistas”. 

“En uno de los ataques, yo estaba en Buenos Aires en la calle Cangallo, Cabecera del Dique 3. Queríamos llegar a la Casa de Gobierno y comenzó el tiroteo contra el ejército. Una bala rebotó en el piso y me pegó en la cintura. Justo en ese momento estaba un buque inglés cargando en el puerto. Como los tripulantes me vieron herido, me tiraron la ametralladora al agua, me atendieron, y después me llevaron al Hospital” detalló.

Voces: ¿Con el paso del tiempo, y con lo que produjo el bombardeo a Plaza de Mayo en Junio del 55, volvería a participar en el ataque a ese gobierno?

Sotelo: “Si tuviera que volver a pelear contra Perón, lo haría de nuevo”.

Con el golpe de Estado consumado, y con la llegada de la autodenominada Revolución Libertadora, que prohibió el peronismo y, tiempo después, llevó a cabo los fusilamientos a civiles de José León Suárez, en el año 1956 Roberto solicitó la baja de la marina y volvió a Rosario.

En el año 1958 se casó con Esther Justiniana Pastrana (foto 2), con quien lleva 60 años de casado, y tuvo 3 hijos. Fundó una empresa que tenía más de 30 empleados, ganó licitaciones y realizó tareas de limpieza y construcción en Rosario. “Nunca más volví a trabajar en relación de dependencia” apuntó. Vivió en diferentes lugares, hasta que a principios del 2000, su hijo compró un terreno en Villa Guasayán donde tiene una cantera de yeso, y luego la familia adquirió una vivienda en Las Termas.

“Me gusta Las Termas, lo que más me gusta de Santiago, es Las Termas” terminó este jubilado de 88 años que tiene en su mirada historias de hielo y fuego.

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