07/12/2019

Sociales

Historia

El amor después de los 50

Por: Eduardo Carrizo
Con 65 y 54 años decidieron casarse en el Registro Civil de Las Termas. “Hasta el final de nuestros días”.
Ampliar (1 fotos)

Foto: Carminia Lescano, una de sus hijas. "Hay tabúes: algunos creen que a esta edad no hay amor, no hay deseo, y en realidad está todo normal, vivo"

Claudia y Nito tienen un negocio en Villa Balnearia. De lunes a sábado, por la mañana y por la tarde, están ahí. Trabajando. Juntos. A la par.

Pero antes de eso, Claudia fue una joven de 17 años que se casó. Después de muchos años de matrimonio, se separó y quedó al frente de su hogar. “Pensaba solamente en trabajar, comer atender a mi madre, y criar a mis dos hijas. Nunca tuve tiempo para mí, quería darle todo a mis niñas”. La vida era esa rutina.

Nito también se casó a los 17 años. “En esa época firmaban nuestros padres porque éramos menores”. Tuvo dos hijos, pero a los 34 años se separó. Más allá de eso, con su ex mujer,  tienen “una buena relación, normal”.

Peronista, de centro izquierda, militó en política durante mucho tiempo, pero a fines de la década del 80 migró a España.

En el año 1996, Nito regresó a Argentina. En esos días conoció a Claudia, pero tuvo que volver a Europa. “Y sentimos que entre nosotros había quedado algo pendiente”.

El final es en donde partí  

Después de la crisis del 2001, Argentina comenzó a reconstruirse. A empezar de nuevo. Como tantas veces. En el año 2003, él volvió al país. “A la primera persona que vi fue a Claudia”. “Estuvimos una o dos semanas de novios y comenzamos a convivir”.

Ella tenía un pequeño negocio y comenzaron a trabajar juntos, a progresar. “El me abrió la mente. Me ayudó a ver la vida de otra manera. Siempre me gustó, después lo admiré y finalmente llegó el amor. Me ayudó a criar a mis hijas, después de perder a mi madre, Dios me mandó un compañero”.

“Claudia es una compañera extraordinaria. Con mucha fortaleza laboral, moral. No tiene miedo de afrontar lo que se venga” la describe. “Han sido 16 años de compartir con ella, con mis dos hijas del corazón, a quienes apoyamos para que estudien y se reciban”.

Pero no todo fue trabajo, también salían a bailar, compartían asados con familiares y amigos. Atravesaron problemas de salud, hechos de inseguridad. Pérdidas.

“Como el vino que mejora con los años”

Después de vivir todo este tiempo juntos, este año, decidieron casarse. “El amor, el cariño, siempre van a estar, no cambian por firmar un papel, pero queríamos tener tranquilidad legal. Hay tabúes: algunos creen que a esta edad no hay amor, no hay deseo, y en realidad está todo normal, vivo”.

“Cuando uno es joven tiene esa arrogancia de querer llevarse todo por delante, y comete errores, y se encapricha queriendo que las cosas duren para toda la vida. Ahora uno ve las cosas más tranquilo, con calma. Ya no estás preguntando: “dónde estás, qué haces, por qué no venís”.

Hay parejas que duran para toda la vida, otras que se acompañan una parte del camino, y otras para recorrer juntos “hasta el final de nuestros días”.

“La vida es pescar una y otra vez” termina Nito. “Como dice el poema: No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido”. Almafuerte. 

Recomienda esta nota: