09/01/2020

Sociales

Entrevista

¿Cómo ayudar a una persona que atraviesa una situación emocional difícil?

Por: Eduardo Carrizo
La Lic. en Psicología Gabriela Ise, habló sobre la importancia de tener una educación emocional en la infancia; sobre escuchar, acompañar y no juzgar, y de crear una red de contención y protección social y profesional.
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"Hay factores protectores personales como que un joven vaya a una colonia de vacaciones, a un club deportivo, una academia de danza, un trabajo, que tenga redes de contención con sus familiares, amigos compañeros. Que no se aísle".

En los últimos 15 días, 3 jóvenes de Río Hondo, de 15, 20 y 25 años, se quitaron la vida. Los dolorosos hechos conmocionaron a sus familiares y seres queridos, pero también impactaron y generaron preocupación en la comunidad. ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer para prevenir esto, para ayudar a las personas que atraviesan una situación emocional difícil?

En diálogo con “La Mañana de Radio Ciudad” en FM 92.5, la Lic. en Psicología Gabriela Ise, reflexionó: “El suicidio es una reacción impulsiva en búsqueda de una supuesta solución. Pero antes de que una persona llegue a tomar esa decisión, hay indicadores que tenemos que prestar atención. Tiene cambios muy bruscos en su estado de ánimo; oscilan entre la euforia y la depresión durante un tiempo sostenido. Sienten que a su problema lo viven en soledad, algunos expresan su angustia y dicen lo que van a hacer pero no les prestamos atención”.

R.C: Algunas veces los adultos decimos: ya se le va a pasar, no es nada

G.I: Es normal sufrir, llorar, estar mal, pero tenemos que prestar atención y darle importancia a las preocupaciones y problemas de los adolescentes, de los jóvenes. Es normal que alguien se sienta triste cuando hay discusiones o rupturas familiares, con un amigo, o con una pareja, pero tenemos que acompañarlos a transitar ese camino. Escuchándolo, hablándole. De acuerdo a las estadísticas, una idea suicida dura entre 15 y 20 minutos, tenemos que acompañarlos a transitar ese momento. Ahí hay que escuchar, hablar, llorar, descargar, largar esa idea. Cuando esa idea sale, se quita un peso de encima. Tenemos que evitar que esa persona se aísle.

R.C: Algunos vecinos piden que haya talleres sobre el tema para ayudar a las familias.

G.I: Hay talleres, actividades, las familias los tienen que buscar. Una psicóloga está haciendo un taller de psicodrama en el Centro Integrador Comunitario y en el Centro Cultural. Los asesores de ENIA trabajan en el Hospital y en otros centros sanitarios. Además, hay factores protectores personales como que un joven vaya a una colonia de vacaciones, a un club deportivo, una academia de danza, una iglesia, un trabajo, que tenga redes de contención con sus familiares, amigos, compañeros. Que no se aísle, que no termine en consumos que le hacen más daño. 

R.C: Un oyente señala que ahora los jóvenes están todo el tiempo con la tecnología, que tendrían que jugar a la pelota, hacer actividades recreativas al aire libre.

G.I: Es cierto, los tiempos han cambiado, ahora estamos más conectados pero no comunicados. Una madre le dice a su hijo que venga a comer con un mensaje de texto. Un chico le cuenta algo a su padre y él no le presta a atención porque está con el celular. Un niño llora y ya le damos un celular, ¿cuál es el problema? ¿Que llore o que yo no tolero que llora? Entonces los condimentos de la psiquis comienzan en la temprana infancia, cuando a los niños no les decimos que “no”, van construyendo su psiquis, llegan a la adolescencia y no soportan un “no te quiero” de una pareja, de un amigo, o un no de la vida. Y se quedan tirados en la cama, no comen, no se bañan, no quieren socializar, si eso se sostiene en el tiempo hay un llamado de atención. Desde niños tenemos que darles educación emocional para que en la adolescencia tengan herramientas para transitar su autonomía de forma saludable. Un padre que ama a su hijo hace lo mejor que puede, aunque después algunas cosas no salgan como esperábamos.  

R.C: Uno puede ayudar escuchando, hablando, hasta cierto punto, después hay situaciones complejas que debe tratar un profesional.

G.I: Ayudamos cuando prestamos atención, escuchamos, hablamos, persuadimos. Y cuando no juzgamos: ahora escuchamos mucho “seguro pasó esto porque la madre esto, el padre aquello” y no sabemos. Y eso que decimos quizás nos refleja más a nosotros que a los otros. No nos instalemos como jueces, porque puede pasarle a cualquiera, tenemos que aprender de lo que pasa. Pero también es cierto que uno puede hacer lo que está a su alcance, si la persona tiene un tiempo prolongado en una situación depresiva o ya tuvo intentos de suicidio tiene que trabajar con un profesional que verá si corresponde un tratamiento farmacológico o terapia. O un complemento de las dos cosas.

Género

Si bien cada caso es único y tiene su propia particularidad, algo que se está dando es que la mayoría de los jóvenes que toman la decisión de quitarse la vida son hombres. ¿Influye lo que la sociedad y la cultura dicen sobre lo que supuestamente es o debe ser un hombre y una mujer?

G:I: La mujer, por una cuestión de género, aprende desde la temprana infancia que supuestamente tiene más derecho a expresar sus estados de ánimo, entonces tiene mayores intentos de suicidio, pero menos casos concretados, mientras que el hombre no tiene permitido expresar su emocionalidad: no puede llorar porque si no, no es macho, entonces tiene menos intentos de suicidios, pero más casos concretados. Además, el hombre tiene a su alcance métodos violentos para hacerlo.    


“La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

Entre las redes de apoyo o los lazos sociales que se pueden crear para fortalecer a una persona, la profesora destaca la espiritualidad. “Creer en algo nos da esperanza, la fe nos moviliza a seguir adelante. Sentirse conectado con un poder superior, llena esos espacios a los que nadie puede llegar”.  


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