10/01/2020

Sociales

Informe

Hogar de ancianos de Las Termas: “cada abuelo tiene su historia”

Por: Eduardo Carrizo
En la institución viven 15 adultos mayores. Casi todos tienen algún problema de salud. Algunos reciben visitas, otros se encuentran solos. 10 empleados, un interventor y numerosos colaboradores los asisten a diario.
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El alojamiento tiene 13 habitaciones, dos salones amplios, una cocina, sanitarios, una entrada y un patio. 5 enfermeras, 2 cocineras, 2 empleados de limpieza, los asisten diariamente

En muchas oportunidades, cuando se habla en los medios de comunicación o en las redes sociales sobre el Hogar de Ancianos de Las Termas, se informa o se anuncia que una entidad realizará una visita o un evento para recaudar recursos para la institución, o se comparten opiniones positivas o negativas sobre la atención o la administración. Pocas veces se habla sobre la historia del lugar y de quienes lo habitan. ¿Cuáles son sus experiencias de vida? ¿Desde hace cuánto tiempo están alojados en este lugar? ¿Cómo se encuentran?

Datos

En la actualidad, 15 abuelos viven en el establecimiento. El alojamiento tiene 13 habitaciones, dos salones amplios, una cocina, sanitarios, una entrada y un patio. 5 enfermeras, 2 cocineras, 2 empleados de limpieza, los asisten diariamente. El 26 de diciembre del año pasado, Personería Jurídica de la Provincia nombró a Rodolfo “Kiko” Amaya, uno de los socios fundadores, como interventor de la institución. Desde antes de esa fecha, junto a un numeroso grupo de colaboradores, trabajan al frente de la entidad.

En la entrada, un cartel con el nombre del establecimiento da la bienvenida. El frente tiene un espacio amplio con algunos árboles, y el césped recién cortado. Bajo la sombra de un paraíso y un olivo, dos abuelos están sentados.

Al ingresar al alojamiento, 3 ancianos sentados en sillas de rueda miran televisión, otros desayunan, una de ellas, sentada en un sillón, lee la biblia y revistas religiosas, otro se encuentra sentado en silencio. En el salón que se encuentra pegado a este separado por una pared, 2 adultos mayores miran otro televisor, enfermeras van y vienen, y una cocinera ordena su espacio de trabajo.

El nuevo (Foto 3)

Mario Orlando Sayago tiene 71 años y en abril se cumplirá un año de su llegada al Hogar. “Nací en Campo Gallo, tengo 10 hermanos -2 ya fallecidos- hice hasta 7° grado y después nos comenzamos a mudar a Tintina, Añatuya. Mi primer trabajo fue en Beltrán juntando cebollas, naranjas, tomates”. Con el tiempo, su familia se radicó en Gramilla. Como otros trabajadores golondrinas, él junto durazno en Mercedes y cada tanto se iba a distintas cosechas. Luego de hacer el servicio militar obligatorio, “trabajé 5 años como albañil para una empresa constructora y después 20 para una fábrica de ropa. Allá mis compañeros me decían “Negui”. Cuando me jubilé, volví a vivir con mis padres a Gramilla. Pero cuando mi mamá y mi papá se murieron, qué me iba a quedar solo” dice como un niño. Sus hermanos lo visitan, y pasó las fiestas en el interior.

El dibujante (Foto 4)

Como tiene dificultades para expresarse oralmente, toma una lapicera, una hoja y escribe sus datos: “Justiniano del Jesús Gómez. Edad: 62”. Señala unos dibujos en la pared de afuera y da entender que los hizo él. Dice que está hace 2 años, que era del Charco Viejo y que no tiene familia.  Finalmente muestra una marca en la cabeza. A través de señas interpreto que me dice que la herida se la hicieron porque le dispararon, pero luego las enfermeras me aclaran que se las hizo en un accidente de tránsito. Tiene una mirada y una sonrisa inocente, divertida. Hay palabras que las dice con total claridad como “Bien. Gracias a Dios. Amigo. Tormenta”.

El Cocinero

Alberto tiene 76 años y nació en la Costa Atlántica. Le gusta contar que cocinaba. Que su especialidad eran los mariscos. En el verano trabajaba en un restaurante ubicado cerca de Claromeco y en invierno en Las Termas. Por sus problemas de salud, dice, tiene altibajos. Le gustaría volver a cocinar, mostrar su cualidad.

La Niña 

“Lidia era del barrio Villa Balnearia. Era una gran cocinera, Radical, fanática de Alfonsín. Ella cruzaba el puente caminando con su mascota. Tiene muy buena memoria para recordar historias, pero también hay veces que sale al patio y se imagina que tiene armas, hace tiros y sopla el humo” cuentan. Vive en el hogar desde el año 2009.

El leñador 

“Jorge era hachero. Vivía en Chañar Pozo pero tuvo un accidente, lo llevaron al Hospital Zonal y ahí estuvo internado un largo tiempo. Como estaba abandonado, la justicia dispuso que se quedara en el Hogar” señalaron. Observa la tele, no habla, y solo se expresa con sonrisas. Se encuentra alojado desde hace 6 años.

Hermano

 “Luis era de La Puerta. En los últimos años vivía con su hermano, pero los dos eran mayores y aceptó venir al Hogar” agregan destacando su caso porque “pocos abuelos quieren venir por voluntad propia. Los que vienen porque ya no tiene otra opción son los que más sufren el desarraigo y tienen problemas de salud” reflexionan.

Mar del Plata

“Una de las abuelas es oriunda de la ciudad feliz. Se radicó hace tiempo en la ciudad termal con su hija, como ella trabaja de feriante no la puede llevar a todos los lugares a los que va, así que la dejo acá, pero siempre la visita y le da amor” describen.

Mucama

Otra de las abuelitas es oriunda de Colonia Tinco. Trabajaba como mucama. Vive en el hogar desde el año 2016.

Las primeras

Por problemas de salud mental, una abuela vive desde que se fundó el hogar en el año 1983 y otra unos años más adelante. La segunda, aunque sufre una discapacidad visual, es carismática, sonríe, conversa con alegría.

“La fe me da fuerza” (Foto 6)

Rosa Amanda Ávila tiene una mirada llena de calma. Oriunda de Gramilla, desde los 11 años vivió con su hermana en La Banda y en la capital se recibió de maestra. “Por problemas de salud, nunca pude ejercer mi profesión pero, como Testigo de Jehová, pude predicar sobre el reino de Dios” aclara.

Cuando falleció su hermana, quedó sola y decidió venir a vivir en esta institución. “Mis hermanos y sobrinos me visitan, y acá recibo una buena atención en todos los sentidos” señala. Como no puede salir a caminar, lee la biblia, revistas religiosas, y luego escribe. Los integrantes de su Iglesia que la visiten reciben esas cartas y luego la dejan en diferentes casas. Es su forma de seguir predicando. “La fe me da fuerzas, alabar a Dios es el mejor trabajo”.

En una de esas cartas, fechada el 9 de enero de 2020 le escribe a una potencial ama de casa. Cita un versículo bíblico que habla sobre el agua de la vida, y ella luego explica que el agua de la vida es la palabra de Dios, la Biblia. “El la invita a investigar su palabra, para que lo conozca, para que mejore su vida, y mediante afirmar su fe pueda lograr la vida eterna en el nuevo mundo”.


Nueva gestión
El Hogar de Ancianos “Egly Fernández Robla de Maurizio” (hija del fundador del Hotel Los Pinos) es una institución privada sin fines de lucro fundada en el año 1983 e inaugurada en 1990. La institución administrada por una comisión, se sostiene con las cuotas que abonan los abuelos y aportes de la Municipalidad para pagar la luz, Mingo Gatella, el gas; semanalmente el Hotel Los Pinos provee a la institución con verduras, frutas y pollos, y diferentes vecinos entregan pañales, realizan tareas de mantenimiento o remodelación. Luego del fallecimiento de algunas de sus directivas, como Tilila Mukdise, Mercedes Juárez, Pocha Corbalán, quienes le dedicaron mucho amor y comromiso a su tarea,  la entidad quedó acéfala y se produjeron internas y tensiones.

De los consultados para este informe, solo uno dijo que había una persona que, algunas veces, no trataba bien a los abuelos. “Las otras personas son buenas y desde que está el interventor, hasta el momento, la cosa va mejor” señaló.  

El 26 de Diciembre del 2019, Personería Jurídica nombró a Rodolfo “Kiko” Amaya, uno de sus socios fundadores, como Interventor de la institución. “La Municipalidad nos abrió todas las puertas” informó. “Nos dan carretillas, palas, mangueras y mejoraron la iluminación del patio y el frente. En una peña que se hizo para colaborar con el establecimiento se recaudaron casi $50.000, más un subsidio que nos dio el municipio, compramos chapas y mejoramos una parte del lugar. Compramos una heladera exhibidora y 70 sillas de plástico reforzado”.

“El gobierno de la provincia –enumeró y señaló- nos donó recursos del Hospital Zonal como un consultorio completo del Dr. Pedraza; camillas, ventiladores, escritorios, heladeras, camas ortopédicas, mesas. El Intendente habló con la Senadora Claudia Zamora se hizo una subasta de obras plásticas, y el $1.170.000 que se recaudó nos entregaron para la institución. Un millón lo pusimos en un plazo fijo, y los otros $170.000 son para una caja chica para los gastos diarios que va a manejar la colaboradora Cristina Manzur”.

“El hogar de ancianos nunca tuvo tanta gente joven profesional ayudando, colaborando, y todos lo hacen ad honorem” destacó. “Seguro que faltan cosas para mejorar pero antes, por ejemplo, había una sola enfermera, ahora tenemos 5 y tenemos gente hasta los domingos”.  

Ninfa Lazarte trabaja hace 23 años en la institución. Comenzó como mucama, luego fue lavandera, enfermera, y en la actualidad se desempeña como cocinera. “Es mi trabajo, pero también es un servicio al prójimo. Algunas familias acompañan a los abuelos, otros están solitos. Cada abuelo tiene una historia. Y ahora se están dando cambios para bien”.

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