30/01/2020

Sociales

historia de vida

Doña Ñata: familia, trabajo y tradición

Por: Eduardo Carrizo
"Con este trabajo crié a mis 2 hijos biológicos y 7 de crianza" expresó con orgullo. “Prefería ganar 1 peso trabajando en mi casa, cuidando a mi hijos, que 2 pesos afuera sin estar con ellos".
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En la actualidad, a punto de cumplir 83 años, con una hija y 2 nietos, sigue vendiendo empanadas de pollo, carne, mondongo.

Desde los 7 años, Dionisia Paz, acompañaba a su madre, "Doña" Ramona, a vender empanadas en Las Termas. Vendían por la terminal de ómnibus que, en esos tiempos, se encontraba en la avenida Hipólito Yrigoyen y, luego, por la San Martín. Cuando este espacio se trasladó al lugar en el que se encuentra en la actualidad, ellas se instalaron en la zona del Mercado Municipal.

Con los años heredó el nombre y el oficio de su madre, oriunda de El Churqui, y formó su familia con un empleado municipal en el barrio Mercantil. "Con este trabajo crié a mis 2 hijos biológicos y 7 de crianza" expresa con orgullo. "Prefería ganar 1 peso trabajando en mi casa, cuidando a mi hijos, que 2 pesos afuera sin estar con ellos".

Cuando decidió criar niños de un matrimonio que se desintegró, su madre le decía: "no tenés hijos propios y vas a criar hijos ajenos", pero ella lo hizo "por amor a las criaturas". “Donde comen 2 pueden comer 3, 4". Todos, ya en grandes, le "respondieron bien" -dice conforme-.

En la actualidad, a punto de cumplir 83 años, con una hija y 2 nietos, sigue vendiendo empanadas de pollo, carne, mondongo. En promedio venden entre 100, y 300 en temporada alta.

Cuidando a su esposo, "Doña Ñata" elabora en su casa, con sus hijos, con sus nietos y con amor. Su puesto se transformó en una esquina-parada tradicional de Las Termas.

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