19/08/2019

Turismo y Termalismo

Historia

Pasado, presente y futuro de un hotel pintoresco de Las Termas

Por: Eduardo Carrizo
Fundado por hijos de inmigrantes, el establecimiento abrió sus puertas en el año 1960 con 49 habitaciones, un cocinero alemán, un pastelero portugués y un metre húngaro. Cuando comenzaron a construir este edificio la idea original era que en el lugar funcionara un Instituto Clínico Termal que iba a tener otro nombre.
Ampliar (1 fotos)

“Mi papá me sabía decir: “Las Termas va a tener turismo todo el año, cuando Argentina tenga 50 millones de habitantes”. Estamos cerca de tener ese número y de llegar a ese objetivo”.

Las Termas tiene alrededor de 120 establecimientos hoteleros. Cada hotel tiene su historia, su presente y su futuro. A sus pasillos los recorren sus propietarios, empleados, turistas, pero también recuerdos, encuentros, experiencias, emociones, sueños.

El Ambassador está ubicado en la calle Libertad, entre Antonino Taboada y Martín Miguel de Güemes. Su fachada tiene una estructura colonial que la hace pintoresca, un frente amplio, un lindo césped, y un lapacho florece cerca de uno de sus balcones.

Pero cuando comenzaron a construir este edificio la idea original era que en el lugar funcionara un Instituto Clínico Termal.

Origen

En la década de 1940, Mario Efraín Kahn y Slata Pomerantz, trabajaban en la misma escribanía de Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Oriundo de Alemania, el abuelo del primero llegó a Argentina en 1898 y abrió una fábrica de carruajes.  Mientras que el primer Pomerantz que llegó a este país, era un maestro de Polonia que se radicó en una Colonia Judía ubicada en Entre Ríos.

“Mi bis abuela y mi abuela venían a pasear a Las Termas” recordó Carlos Kahn. “De vez en cuando también venían mis padres. Y, como inversión, en el año 1946 compran estos terrenos”.

“Como mi papá tenía muchos contactos en Buenos Aires, a pedido de un consorcio –contó- en el año 1953 comienza a construir este edificio para venderlo a profesionales de la salud que iban a hacer un Instituto Clínico Termal”.

Pero cuando terminó la obra la sociedad se había disuelto, por lo que en junio de 1960, el matrimonio lo abre como hotel y comienzan a administrarlo. El establecimiento tenía 49 habitaciones, un cocinero alemán, un pastelero portugués, un metre húngaro y camareras de Córdoba. “En ese momento había menos habitantes en Las Termas, y la mayoría ya tenía trabajo, así que tuvieron que traer empleados de otros lugares” explicó.

Al principio el matrimonio tenía pensado nombrar al establecimiento como Hotel Colonial o Kahn, hasta que en Buenos Aires, jugando, encontraron el nombre que llevaría para siempre. “En esa época la gente iba mucho al cine. Una noche fueron a ver una película al Ambassador y dijeron que si la película les gustaba le iban a poner ese nombre al Hotel” detalló Carlos. “Y ese nombre fue el que quedó hasta el día de hoy”.

“Al principio –describió- mi viejo venía 3 meses a Las Termas, hacía la temporada y la mayor parte del año se quedaba en Buenos Aires. Con el tiempo, se empezó a quedar 6 o 7 mes acá”.

Lugar

“En las décadas del 60, 70, 80 - detalló-  la ciudad tenía un público de un alto poder adquisitivo, el mismo que iba a Punta del Este, que se quedaba, mínimo, 3 semanas o un mes. Era un turismo que venía buscando la cura termal, jugaba en el Casino. Todos los días había un tren directo de Buenos Aires a La Banda que daba un muy buen servicio, había un Aeródromo en Mansupa que tenía 3 vuelos semanales de marzo a septiembre. Yo vine en el primer vuelo jet de Aerolíneas Argentinas, de Buenos Aires a Mansupa que traía 69 pasajeros”.

En 1967, Efraín trajo el primer contingente en colectivo de capital a la ciudad termal. Los visitantes se quedaron 14 días. “Los caminos (Ruta 34, 9) no eran los mejores y los transportes terrestres eran básicos” añadió.

“En el período de Intendente Vagliati (medidos de los 70, comienzos de los 80), la ciudad mejoró, con la construcción del Centro Cultural, el Parque Güemes, los arcos de acceso Sur y Norte, pavimentación de calles, iluminación, seguridad” graficó.

Dificultades

En plena temporada del año 1979, Efraín perdió la vida por problemas de salud. Al frente de la administración del establecimiento quedó su esposa con la colaboración de sus 2 hijos. “Desde la mitad de la década del 80 y durante todo los 90, tuvimos altibajos –evocó-: temporadas muy buenas y otras caóticas. El Rodrigazo fulminó la economía, no teníamos una moneda fuerte, y empezamos a tener mucha inestabilidad política, los gobiernos comenzaron  a gastar más de lo que tenían o de lo que pedían prestado”.

“A partir del 2005 –siguió- se enderezó bastante el barco. La inversión privada siempre fue constante, pero la pública comenzó  reaparecer en esa época con la construcción de la costanera, autódromo, aeropuerto, cancha de golf, y cambió el público, porque la gente ya no busca el agua termal como terapia y busca otras cosas”.

Turismo todo el año

Luego de diferentes remodelaciones y ampliaciones, en la actualidad, el Ambassador tiene 90 habitaciones y 28 empleados de mayo a octubre. “Seguimos en la lucha y tenemos un proyecto de reconversión del Hotel” anunció quien, desde el año 2000, luego de la pérdida de su madre y hermano quedó  cargo del establecimiento.

“Mi papá me sabía decir: “Las Termas va a tener turismo todo el año, cuando Argentina tenga 50 millones de habitantes”. Estamos cerca de tener ese número y de llegar a ese objetivo”.   
Recomienda esta nota: