27/11/2020

Turismo y Termalismo

Crónica

La historia de las ruinas que aparecieron en el lago de Las Termas

Por las sequías que se registraron en todo el país y en esta zona del Norte Argentino, este año las aguas del embalse Río Hondo volvieron a bajar y, cuando sucede este fenómeno, comienzan a aparecer las huellas del pasado de Río Hondo.
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Lo que fue y será

A menos de 200 metros del Autódromo y del Hotel Termas 1, un camino de tierra se convierte en un túnel del tiempo que te lleva a recorrer la historia de este lugar.

Lo primero que se observa al llegar a esta zona son las raíces de los árboles que sobrevivieron al desmonte y a las aguas que se fueron acumulando cuando se construyó el Dique Frontal y el río se convirtió en un embalse de 33 mil hectáreas.

Al atravesar este cementerio de raíces, aparecen las ruinas de lo que parece fue una vivienda, luego las aguas y las ramas de un árbol antiguo. 

Los primeros habitantes, visitantes y colonizadores

Pero antes toda esa zona era monte; el río era más angosto y en algunos lugares profundo. “Hace 6000 u 8000 años el hombre prehistórico ingresaba a Río Hondo” contó Sebastián Sabater, Director del Museo Rincón de Atacama. “Estos grupos se desplazaban en pequeñas bandas siguiendo la caza de animales hoy extintos, sustentándose además con la recolección de frutos y semillas del monte. No estaban establecidos en moradas permanentes, sino que se desplazaban a medida que se iba agotando el recurso”.

“En el año 450 de nuestra era –siguió- se establecen la cultura de Las Mercedes. Eran individuos que practicaban la agricultura, pesca y cacería en los montes circundantes, estableciéndose en lugares permanentes. Esta fue una de las entidades que más se desarrolló en la zona, siendo el área “Rincón de Atacama” el establecimiento más antiguo de dicha cultura”. 

“Más tarde –detalló- aparecieron otros tipos de culturas como la Famabalasto, la Sunchituyoj, y la Averías; está última mantuvo estrecho contacto con los conquistadores. Durante el periodo colonial, los pueblos originarios de Río Hondo eran los Tonocoté, llamados Juríes por los españoles (nombre que venía de la palabra Suri, animal del que utilizaban las plumas para hacer su vestimenta)”.

“Luego de la conquista de los pueblos de esta zona, en 1659 la Corona de España le entrega la Merced de Atacama al Capitán Juan Pérez Moreno. Estas tierras pasan de padre a hijo, nieto y así de generación en generación. Se les dice “Merced” porque fueron entregadas como merecimiento a su actuación en la conquista. Precisamente, le otorgaron 3 leguas frente al río y 3 de fondo (15 kilómetros de frente y de fondo). Diego de Rojas fue otro de los militares beneficiados. La localidad de Sotelos lleva este nombre por Pedro Sotelo de Narváez, Galeano por Pedro Galeano Villavicencio. Estas eran tierras codiciadas por los conquistadores por el río y por los 4 manantiales de agua mineral que existían en toda la zona”.

Moradores y turistas

En algún momento entre los siglo XIX y XX, partes de estas tierras de Atacama pasan a pertenecer a la familia Figueroa-Roldán. Lo que se observa cuando las aguas bajan, no son las ruinas de la antigua Villa Río Hondo -otro pueblo sepultado en otra zona de este embalse-, sino partes de esta antigua estancia de atacama de 9 mil hectáreas.

“Precisamente lo que se ve son el mausoleo, los féretros de esta familia” señala Sabater. “Como un pequeño monumento o cementerio privado. Si sigue bajando el agua va a aparecer la casa, el pozo surgente con un pequeño hilo de agua. En una oportunidad hablé con Tobías y Pirucha Figueroa, y ellos me contaron que las hileras que aparecen al ras del suelo marcaban los potreros de los animales, de las siembras. Los turistas iban en jardineras a pasar el fin de semana. Los recibían en la casa de la familia con chivitos, asados”.

Presente y futuro

Detrás de estas ruinas de gran valor histórico y cultural, se encuentra el Autódromo, el Hotel Termas 1, la zona residencial Villa del Lago –sector en el que sus calles tienen nombre de pájaros y árboles-.

¿Los nativos habrán profetizado que de estas tierras brotaría una gran urbe? ¿Los colonizadores habrán encontrado en este lugar las riquezas que buscaban? ¿En sus tertulias, los moradores y turistas de la primera mitad del siglo XX habrán visualizado el tsunami del nuevo milenio?

“Hay que proteger estas ruinas como un testimonio de lo que fue la vida en estas tierras. Es un testimonio de la vida del pasado” reflexionó Sabater. “Tendrían que poner un perímetro porque hay gente que viene y tira residuos o tira los ladrillos; además esta zona es uno de los yacimientos más importantes de Santiago del Estero y todo fue desmontado para construir estos atractivos y servicios turísticos” terminó.  

Encontrar y pulir un tesoro

El 25 de noviembre, el Museo Rincón de Atacama cumplió 32 años. La primera muestra al público se realizó en 1990 con 8 piezas. En la actualidad, el espacio cuenta con más de 1000 -vasijas, urnas funerarias, escudillas colgantes de piedra, amuletos, punzones de huesos, plantas, insectos. Es un museo de arqueología, paleontología, paleobotánica y entomología.

Así como los niños juegan en la tierra, en el monte, en el río, en el mar y juntan plantas, insectos, piedras, caracoles, y viven una aventura; conservando ese espíritu, de adulto, Sebastián tuvo un pasatiempo que lo llevó a encontrar y a pulir un tesoro. 

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